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Ultrasonido y BBL: por qué la tecnología cambió las reglas del Brazilian Butt Lift

El Brazilian Butt Lift —conocido popularmente solo como BBL— tiene un nombre que engaña en dos sentidos: no se inventó en Brasil, y tampoco es, en sentido estricto, un «levantamiento». El término lo describió originalmente un cirujano de Queens, Nueva York, y hoy nadie sabe con certeza cuándo se realizó por primera vez ni quién lo hizo. Lo que sí sabemos con certeza es algo mucho más importante: cómo hacerlo de forma segura.

La advertencia que cambió la conversación

En enero de 2018 se publicó un aviso de práctica clínica sobre la colocación de grasa en los glúteos, después de que este procedimiento —uno de los más populares de la cirugía estética— fuera señalado como el más riesgoso de todos. La cifra que generó la alarma: una mortalidad de 1 en 3,000 pacientes en Estados Unidos, muy por encima del resto de las cirugías plásticas.

La respuesta de la comunidad médica fue inmediata. Varias sociedades de cirujanos plásticos entraron en alerta, y en algunos países estuvo a punto de prohibirse la realización del procedimiento por completo.

El consenso: no es el procedimiento, es el plano

Después de análisis y debate entre cirujanos de todo el mundo, se llegó a una conclusión clara: el BBL puede realizarse de forma segura y controlada, siempre que la grasa se coloque estrictamente por encima del músculo glúteo.

El riesgo real está en lo que pasa cuando la grasa se inyecta por debajo del músculo: puede migrar e introducirse en venas de gran calibre que atraviesan las fibras del glúteo mayor —ya sea por inyección directa con la cánula, o porque se disemina entre las fibras musculares hasta alcanzar esas venas por aumento de presión. Esa es la complicación que puede resultar fatal.

El problema técnico era claro: la lipotransferencia tradicionalmente es un procedimiento «a ciegas». Sin visión directa, ¿cómo puede el cirujano confirmar con certeza que está trabajando por encima del músculo y no por debajo?

La solución: ultrasonido en tiempo real

El ultrasonido portátil resolvió exactamente ese problema. Permite ver, bajo visión directa, el plano exacto en el que se está inyectando la grasa durante toda la cirugía —no una suposición basada en la técnica, sino una confirmación visual en tiempo real.

Esta herramienta es tan determinante para la seguridad del procedimiento que en Florida, Estados Unidos, es obligatorio realizar ultrasonido y documentar la evidencia para poder practicar un BBL legalmente. El ultrasonido también ayuda a evitar otro error común: colocar la grasa demasiado superficial, donde puede migrar y generar deformidades visibles en el contorno.

Lo que esto significa para ti

El BBL se ha promovido en redes sociales de manera poco elegante —presentado como un procedimiento sencillo, rápido y sin riesgo real. No lo es. Es, cuando se hace bien, un procedimiento seguro y con resultados excelentes. Cuando se hace sin el criterio ni la tecnología adecuados, es el procedimiento estético con el margen de error más estrecho que existe.

Por eso, en Cirugía Plástica Lomas el ultrasonido no es un extra: es parte del protocolo estándar en cada BBL, y el procedimiento siempre lo realiza un cirujano plástico certificado.


Dr. Ilich Ríos — Cirujano Plástico Certificado CMCPER

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